Hoy voy a dormir todo lo que pueda. Ya tengo hecha la maleta y todo. Mañana vendrá David, pero no sé cuándo ni con quién. Asique, por si acaso, voy a dormir todo lo que pueda... Y, siendo sincera, espero que no haga la última vez.
Bueno, ayer, después de irme de la peluquería, fui a comprar. Nada importante, sólo algunas mierdas para comer algo. Y... si soy sincera... la mayor parte del tiempo estuve pensando en Alexander. No sé, es muy raro y tiene el pelo demasiado largo. Pero, en cuanto le vi los ojos, aunque suene cursi, le ví de otra manera. No creo que le vea de nuevo, pero... Bueno, da lo mismo. Ahora mismo no puedo hacerme amiga de nadie.
Bueno, ha dormir.
VISITAS
miércoles, 31 de agosto de 2011
LA PELUQUERÍA
Pandora se dirigió hacia una peluquería. Se había decidido por cambiar su pelo, pues era lo más fácil de todo el cambio.
- Buenas tardes.- Saludó la peluquera con una sonrisa muy cálida. Era una mujer de unos 40 años, con el pelo corto y de un rojo muy vivo, con gafas redondas y no demasiado alta. Pero se la notaba que era feliz.
- Hola. Me gustaría cortarme y teñirme el pelo.
- Por supuesto. Ahora viene mi hijo y te enseña algunas fotos para darte algunas ideas, ¿sí?
- Vale.
- Bien hija. Siéntate aquí, que ahora vuelvo.
Pandora se sienta y al poco llega un chico, con el pelo negro y muy largo. El flequillo que lleva le tapa los ojos, pero se ve que tienen un bonito color ámbar.
- Mira, aquí tienes. Te recomiendo los peinados de las últimas páginas, suelen quedar muy bien.
- Haber... Sí, este me gusta mucho, pero en vez de rubio como lo tengo yo prefiero el pelo negro y rojo.
- Entendido, ahora aviso a mi madre.
Al momento llega la madre.
- Bueno, pues manos a la obra. Alexander, por favor, tíñela el pelo mientras yo voy a coger las tijeras.
- Pero mamá...
- Alexander, intenta hablar con ella...-dice susurrando.
- Vale...
Se hecha el flequillo para atrás... Y, sinceramente, es bastante guapo. Debe de tener unos 16 años, igual que Pandora. Como parecía, tienes los ojos color ámbar. Y la piel muy blanca. Pero no es feo. Más bien lo contrario.
- Bueno, ¿y porqué quieres cortarte tanto el pelo?
- Quiero tener un aspecto distinto...
- Sí, eso me había parecido...
La pinta el pelo y cuando ya va al labadero, Alexander dice:
- ¿Sabes? Es raro ver a gente nueva por este pueblo. ¿Cómo has llegado hasta aquí? No hay carretera y nadie aloja a desconocidos.
- Ah, pues vine andando. Y tienes razón, no me alojo en el pueblo. Vivo... en el bosque.
- ¿Lo dices enserio?
- Sí, en la casa que hay cerca de la cascada.
- ¿En esa casa tan desastrada? Hace mucho que los dueños la abandonaron. Por aquí se dice que está embrujada o algo...- Ya la está cortando el pelo.
- Pero si hasta está amueblada. Y bueno, se vive bien y eso.
- Jajajajaja. Pues algún día pasaré a visitarte. Algo de compañía nunca está demás.
- Gracias.- Le sonríe y él le devuelve la sonrisa algo más tímida.- ¿Cuánto te debo? Por cierto, ¿y tu madre?
- Mi madre estará en casa. Cada vez que viene alguna chica de mi edad me deja sólo. Quiere que me relacione más, pero yo estoy bien como estoy. Son 24 euros.
- Aquí tienes. Bueno, pues ya nos veremos... Alexander, ¿no?
- Sí, y tú eres...
- Pandora.
- ¿Como la caja de la leyenda?
- Sí, supongo. Bueno, adiós.
- Adiós...
- Buenas tardes.- Saludó la peluquera con una sonrisa muy cálida. Era una mujer de unos 40 años, con el pelo corto y de un rojo muy vivo, con gafas redondas y no demasiado alta. Pero se la notaba que era feliz.
- Hola. Me gustaría cortarme y teñirme el pelo.
- Por supuesto. Ahora viene mi hijo y te enseña algunas fotos para darte algunas ideas, ¿sí?
- Vale.
- Bien hija. Siéntate aquí, que ahora vuelvo.
Pandora se sienta y al poco llega un chico, con el pelo negro y muy largo. El flequillo que lleva le tapa los ojos, pero se ve que tienen un bonito color ámbar.
- Mira, aquí tienes. Te recomiendo los peinados de las últimas páginas, suelen quedar muy bien.
- Haber... Sí, este me gusta mucho, pero en vez de rubio como lo tengo yo prefiero el pelo negro y rojo.
- Entendido, ahora aviso a mi madre.
Al momento llega la madre.
- Bueno, pues manos a la obra. Alexander, por favor, tíñela el pelo mientras yo voy a coger las tijeras.
- Pero mamá...
- Alexander, intenta hablar con ella...-dice susurrando.
- Vale...
Se hecha el flequillo para atrás... Y, sinceramente, es bastante guapo. Debe de tener unos 16 años, igual que Pandora. Como parecía, tienes los ojos color ámbar. Y la piel muy blanca. Pero no es feo. Más bien lo contrario.
- Bueno, ¿y porqué quieres cortarte tanto el pelo?
- Quiero tener un aspecto distinto...
- Sí, eso me había parecido...
La pinta el pelo y cuando ya va al labadero, Alexander dice:
- ¿Sabes? Es raro ver a gente nueva por este pueblo. ¿Cómo has llegado hasta aquí? No hay carretera y nadie aloja a desconocidos.
- Ah, pues vine andando. Y tienes razón, no me alojo en el pueblo. Vivo... en el bosque.
- ¿Lo dices enserio?
- Sí, en la casa que hay cerca de la cascada.
- ¿En esa casa tan desastrada? Hace mucho que los dueños la abandonaron. Por aquí se dice que está embrujada o algo...- Ya la está cortando el pelo.
- Pero si hasta está amueblada. Y bueno, se vive bien y eso.
- Jajajajaja. Pues algún día pasaré a visitarte. Algo de compañía nunca está demás.
- Gracias.- Le sonríe y él le devuelve la sonrisa algo más tímida.- ¿Cuánto te debo? Por cierto, ¿y tu madre?
- Mi madre estará en casa. Cada vez que viene alguna chica de mi edad me deja sólo. Quiere que me relacione más, pero yo estoy bien como estoy. Son 24 euros.
- Aquí tienes. Bueno, pues ya nos veremos... Alexander, ¿no?
- Sí, y tú eres...
- Pandora.
- ¿Como la caja de la leyenda?
- Sí, supongo. Bueno, adiós.
- Adiós...
martes, 30 de agosto de 2011
~7~
Es curioso... Este chico me suena... ¿Pero de qué? ¿Es un amigo? ¿Tal vez me crucé alguna vez con él? ¿Fuimos compañeros? No consigo recordarlo... Pero sin embargo sé que él me conoce a mí de antes...
Me recuerda a mi hermano Jorge...
Es verdad, vosotros no sabéis de mi vida... Bueno, pues, principalmente, mis padres dejaron de atenderme porque decían que no me hacía falta. Y centraron toda su atención en mi otro hermano, Jaime. Por entonces Jaime tenía unos 8 años y Jorge unos 15. Jorge nunca ha sentido agrado (por decirlo de alguna manera) hacia mis padres. Y, sinceramente, yo tomé a Jorge casi como mi padre. Me enseñó a montar en bici, me preparaba el desayuno, me ayudaba a vestirme, me despertaba... Las cosas que hacen los padre. Pero él nunca me gritó ni me regañó. Jorge siempre me dijo que sólo la gente mala debía recibir el odio, y que yo nunca podría ser mala. Pero Jorge se fue, y ya me volví la chica antisocial, que odiaba a sus padres y que veía el mundo de manera distinta.
Dejé que me creciera el pelo, empecé a vestir como yo quería y dejé de escuchar a todos. Mi pensamiento era mi guía y mi hermano mi maestro. Nada más.
Y bueno, el resto ya lo conocéis.
Era de mi clase de 1º. El chico ese. Era un compañero de 1º.
He terminado en el pueblo este de al lado. Bueno, creo que ya va siendo hora de cambiar de nuevo. Voy a ser la persona que nunca quise ser...
jueves, 25 de agosto de 2011
~6~
Esta mañana, al despertarme, me he llevado un susto... Aunque para no, por que si nada más despertarte te encuentras con un chico sentado al pie de tu cama y que te mira fijamente, pues te asustas. Le he tenido que mirar dos veces, porque no sabía si era una mancha o un chico. Pero cuando me he dado cuenta, me he arreglado asi, rápidamente el pelo, porque yo siempre al levantarme tengo pelos de loca. Bueno, la conversación ha sido más o menos así:
Él: Buenos días.
Yo: Em... ¿Buenos días a ti también?
Él: Pandora, deja de arreglarte el pelo, me estás poniendo nervioso.
Yo: Vale... Pero, ¿cómo sabes cómo me llamo?
Él: Porque si...
Yo: Gran respuesta, chico desconocido que no sé cómo se llama y que me está dando miedito.
Él: David, así me llamo. Y, por favor, no me tengas miedo. Sólo he venido a decirte que tengas tus cosas recogidas para dentro de 4 días.
Yo: ¿Hay alguna razón o simplemente porque sí?
David: El porqué te enterarás dentro de 4 días, cuando Él también esté preparado.
Y coge, se levanta, me despeina con la mano y se va sin decir nada más y dejándome más confusa que antes...
Él: Buenos días.
Yo: Em... ¿Buenos días a ti también?
Él: Pandora, deja de arreglarte el pelo, me estás poniendo nervioso.
Yo: Vale... Pero, ¿cómo sabes cómo me llamo?
Él: Porque si...
Yo: Gran respuesta, chico desconocido que no sé cómo se llama y que me está dando miedito.
Él: David, así me llamo. Y, por favor, no me tengas miedo. Sólo he venido a decirte que tengas tus cosas recogidas para dentro de 4 días.
Yo: ¿Hay alguna razón o simplemente porque sí?
David: El porqué te enterarás dentro de 4 días, cuando Él también esté preparado.
Y coge, se levanta, me despeina con la mano y se va sin decir nada más y dejándome más confusa que antes...
miércoles, 24 de agosto de 2011
~5~
El viaje me ha asustado un poco, sobre todo cuando me encontré hablando a Manu y al camarero hablando tan mal de mi... Entre eso y el sueño ese tan raro que tuve... Pero bueno, por lo menos me he librado de pagar, asique conservo todo el dinero. Bueno, el caso es que por fin estoy en una casa. ^-^ Tengo suerte. Estuve andando dos horas sin rubo, cuando me topé con una cascada y daba a un río. Decidí seguir el río y termine en un claro rodeado de árboles y con una casa. Primero comprobé hasta donde podía llegar desde el río, no fuera a ser que estuviera aislada en medio de un bosque... Y terminé en un pueblecito. Nada, muy poca cosa, pero si lo suficiente para comprar. Después de que comprara algo de comida y todo eso, regresé a la casita. La verdad es que tiene lo justo: una cama a medio hacer, una cocina de esas de fogón antiguo, una estufa por si hace frío y una mesa con tres sillas (Qué raro que sean tres, ¿a que sí?) Bueno, voy a dormir. Mañana más. ^-^
FINAL DEL TRAYECTO
Pandora pasó rápidamente por delante de Manu y del camarero raro y se dirigió al taxi. Poco después de que se sentará, Manu salía del bar-restaurante. Manu entró en el taxi y arrancó en silencio. Al rato de estar en silencio Manu rompió el silencio.
- ¿Cuánto has oído de la conversación Pandora?
- ¿Disculpe?
- Me has entendido perfectamente, chata. Asique contesta. Y no me mientas, porque será peor.
- Pues oí que hablaba sobre que no debería de haberla traído, pero no entendí nada de lo que hablaban. No le encontré sentido alguno.
- Bien, cuanto menos sepas por ahora mejor. Y Pandora, no tengas miedo en el futuro, ¿vale? Sólo sigue tu instinto. Seguro que te irá bien...
Después de eso estuvieron otro rato en silencio hasta que, al fin, la carretera asfaltada se acabó.
- Bueno, ¿cuánto te debo Manu? ¿Te llamas así, no?
- Sí, me llamo así. No me debes nada. Ya nos volveremos a ver.- Dijo con una sonrisa bastante cálida.
Pandora se bajo de taxi, le dio las gracias a Manu, cogió su maleta y siguió su camino sin saber donde terminaría...
- ¿Cuánto has oído de la conversación Pandora?
- ¿Disculpe?
- Me has entendido perfectamente, chata. Asique contesta. Y no me mientas, porque será peor.
- Pues oí que hablaba sobre que no debería de haberla traído, pero no entendí nada de lo que hablaban. No le encontré sentido alguno.
- Bien, cuanto menos sepas por ahora mejor. Y Pandora, no tengas miedo en el futuro, ¿vale? Sólo sigue tu instinto. Seguro que te irá bien...
Después de eso estuvieron otro rato en silencio hasta que, al fin, la carretera asfaltada se acabó.
- Bueno, ¿cuánto te debo Manu? ¿Te llamas así, no?
- Sí, me llamo así. No me debes nada. Ya nos volveremos a ver.- Dijo con una sonrisa bastante cálida.
Pandora se bajo de taxi, le dio las gracias a Manu, cogió su maleta y siguió su camino sin saber donde terminaría...
martes, 23 de agosto de 2011
LA GASOLINERA
- Aj! Me quedé dormida al final... Disculp... ¿Dónde está el taxista?
Pandora, al fin, se incorpora y se sienta. Cierra los ojos, está mareada. Cuando los vuelve a abrir, mira a su alrededor. El taxi está parado en un descansillo de gasolinera, pero ni rastro del taxista.
- ¿Y este ahora dónde estará? Bueno, si voy al baño un momento no creo que pase nada...
Abre la puerta y sale del coche. Hay un bar-restaurante al lado de la gasolinera. Va hacia allí, seguro que hay un baño dentro. Pero desde la puerta oye algo un tanto extraño...
- Esa chica es la que no se debe nombrar, ¿y vas tú, y la traes aquí? No quiero perder el negocio por supersticiones. Lo comprendes, ¿verdad Manu?
- Sí. Y sé que debería haberla dejado, pero dejarla por las calles durante una semana hasta que llegara ella sola a la casa me daba mucha pena. Y total, la dejaré dentro de poco.
- Por tu bien así debe ser, porque como Ellos se enteren...
Pandora entra con cuidado, cuando ya se ha hecho el silencio. El camarero por fin repara en ella. El hombre, con demasiadas manchas en la camisa y casi sin dientes, miraba a Pandora como si de un demonio se tratase.
- Emmm... Disculpe señor, ¿dónde está el baño?- Pandora pregunta con cuidado y en voz muy baja, haciendo lo posible para no molestar al desastrado camarero.
En ese momento el camarero cambia totalmente la expresión de su cara. Cambia esa fea mueca por una radiante sonrisa escasa de diente. Deja de fruncir el ceño y la mira casi con cariño.
- Al fondo a la izquierda, señorita.
El taxista no deja de comer el enorme bocadillo de chorizo que tiene en sus manos, pero cuando Pandora pasa junto a él, se gira rápidamente para seguirla con la vista, dejándose un trozo de chorizo fuera de la boca.
Pandora camina considerablemente rápido hasta el baño, siempre con la cabeza gacha. Cuando llega al maloliente baño, no tiene muy claro que hacer a continuación. Se le han pasado las ganas de ir al baño, pero sabe que si sale el taxista y el camarero volverá a mirarla de esa manera tan rara... Al final termina por mirarse fíjamente al espejo.
- ¿Quién soy? Esos hombres estaban hablando de mí. ¿De quién si no? No hay nadie más por aquí asique sólo puedo ser yo... Bueno, también puede ser alguien que el taxista trajo a esta gasolinera antes que a mí. Creo que se llama Manu. Por lo menos es así como le llamaba el camarero. Bueno, ya va siendo hora de volver a taxi y terminar este viaje tan raro...
Pandora, al fin, se incorpora y se sienta. Cierra los ojos, está mareada. Cuando los vuelve a abrir, mira a su alrededor. El taxi está parado en un descansillo de gasolinera, pero ni rastro del taxista.
- ¿Y este ahora dónde estará? Bueno, si voy al baño un momento no creo que pase nada...
Abre la puerta y sale del coche. Hay un bar-restaurante al lado de la gasolinera. Va hacia allí, seguro que hay un baño dentro. Pero desde la puerta oye algo un tanto extraño...
- Esa chica es la que no se debe nombrar, ¿y vas tú, y la traes aquí? No quiero perder el negocio por supersticiones. Lo comprendes, ¿verdad Manu?
- Sí. Y sé que debería haberla dejado, pero dejarla por las calles durante una semana hasta que llegara ella sola a la casa me daba mucha pena. Y total, la dejaré dentro de poco.
- Por tu bien así debe ser, porque como Ellos se enteren...
Pandora entra con cuidado, cuando ya se ha hecho el silencio. El camarero por fin repara en ella. El hombre, con demasiadas manchas en la camisa y casi sin dientes, miraba a Pandora como si de un demonio se tratase.
- Emmm... Disculpe señor, ¿dónde está el baño?- Pandora pregunta con cuidado y en voz muy baja, haciendo lo posible para no molestar al desastrado camarero.
En ese momento el camarero cambia totalmente la expresión de su cara. Cambia esa fea mueca por una radiante sonrisa escasa de diente. Deja de fruncir el ceño y la mira casi con cariño.
- Al fondo a la izquierda, señorita.
El taxista no deja de comer el enorme bocadillo de chorizo que tiene en sus manos, pero cuando Pandora pasa junto a él, se gira rápidamente para seguirla con la vista, dejándose un trozo de chorizo fuera de la boca.
Pandora camina considerablemente rápido hasta el baño, siempre con la cabeza gacha. Cuando llega al maloliente baño, no tiene muy claro que hacer a continuación. Se le han pasado las ganas de ir al baño, pero sabe que si sale el taxista y el camarero volverá a mirarla de esa manera tan rara... Al final termina por mirarse fíjamente al espejo.
- ¿Quién soy? Esos hombres estaban hablando de mí. ¿De quién si no? No hay nadie más por aquí asique sólo puedo ser yo... Bueno, también puede ser alguien que el taxista trajo a esta gasolinera antes que a mí. Creo que se llama Manu. Por lo menos es así como le llamaba el camarero. Bueno, ya va siendo hora de volver a taxi y terminar este viaje tan raro...
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